ORTODONCIA EN ADULTOS

 

 

Durante mucho tiempo, los tratamientos ortodóncicos se han asociado a niños o a adolescentes. Sin embargo, cada vez son más las personas en edad adulta que deciden corregir la malposición dentaria. Según la Asociación Americana de Ortodoncistas, el número de adultos en tratamiento de ortodoncia ha aumentaldo un 56% desde el año 1994 hasta el año 2010 con una duración media del tratamiento de 22 meses. Seguramente exista una relación directa con la aparición de nuevas tecnologías como Invisalign que permiten corregir la malposición dentaria con alineadores prácticamente inapreciables a la vista.

Una alineación correcta de los dientes es algo más que una cuestión puramente estética. Además de mejorar la función masticatoria, reduce las posibilidades de padecer enfermedades periodontales al permitir una mejor higiene. Además, un artículo reciente en el New York Times, enfatiza los beneficios psicológicos como el aumento de la autoestima.

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HIGIENE ORAL. Normas para la higiene y el cuidado de la boca

El cepillado diario es fundamental para poder mantener una boca sana y evitar las caries. Debemos cepillarnos cada vez que comemos, esto es, después de desayunar, comer, merendar y cenar, por lo que hemos de llevarnos nuestro cepillo de dientes y pasta al colegio.

La técnica de cepillado es muy importante para lograr una correcta higiene oral, teniendo como objetivo la eliminación de la placa bacteriana sin dañar ni dientes ni encías.

Toda técnica tiene que tener un orden para así poder limpiar todas las caras del diente, sin olvidarnos de la lengua y los carrillos.

  Una buena técnica de cepillado es la técnica de BASS ya que es muy sencilla y eficaz.   Se coloca el cepillo en 45 grados con respecto al eje del diente, de forma que las cerdas penetren suavemente en el espacio entre encía y diente, y se realizan movimientos de vaivén de unos 2mm. Este cepillado se practicara en todas las caras de los dientes. La superficie que sirve para  masticar se cepillara con movimientos circulares.

¿Qué tipo de cepillo debo usar?

Un cepillo debe cumplir con su objetivo de eliminar la placa bacteriana, y para lograrlo debe ser de un tamaño adecuado para que llegue a todas las partes de la boca, con extremos redondeados para que no traumaticen los tejidos blandos y con unas cerdas distribuidas de tal manera que puedan penetrar entre los dientes. Los cepillos deben ser blandos o medios y serán reemplazados cuando presenten signos claros de desgaste o aproximadamente cada 3 meses.

¿Es bueno el uso de la seda dental?

Pues sí, es el complemento ideal para realizar una correcta limpieza dental. Para usarlo se corta un trozo de hilo de unos 45cm y se enrolla en los extremos de los dedos medios de cada mano.

El hilo se sujeta entre los dedos índice y pulgar dejando un tramo entre medias. Bien sujeto, se pasa por el punto donde contacta un diente con el otro. Existen instrumentos que facilitan su aplicación sobre todo en zonas posteriores.

¿Qué más puedo usar?

Se pueden usar para completar la higiene los cepillos interproximales.

También el uso de cepillos eléctricos ayuda a mantener una correcta higiene oral, consiguiendo resultados similares al empleo correcto del cepillo manual .Existen estaciones de limpieza que combinan el cepillo eléctrico con una ducha oral que facilitan el cuidado diario.

Vinculación entre enfermedad periodontal y cardiovascular

 

  • Ocho de cada diez españoles mayores de 35 años sufren problemas en sus encias, según la Encuestra Nacional de Salud.
  • La periodontitis es una de las principales causas de la pérdida de dientes.
  • Una excesiva exposición bacteriana en las encías puede elevar entre 1,7 y 3,3 veces el riesgo cardiovascular.
  • Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España.
  • Existen importantes déficits para valorar el riesgo cardiovascular y diagnosticar adecuada y precozmente estas enfermedades.
  • Determinar el papel que juegan las infecciones crónicas en el aumento de riesgo de enfermedad cardiovascular puede ser clave para abordarla de forma anticipada.
  • Las infecciones locales o distales podrían promover procesos inflamatorios crónicos que incidirían directamente en el origen de la arteroesclerosis y, con ello, se convertiría en factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.